El guardián en el centeno

"Muchas veces me imagino que hay un montón de niños jugando en un campo de centeno. Miles de niños. Y están solos, quiero decir que no hay nadie mayor vigilándolos. Sólo yo. Estoy al borde de un precipicio y mi trabajo consiste en evitar que los niños caigan a él. En cuanto empiezan a correr sin mirar adonde van, yo salgo de donde esté y los atrapo para que no caigan. Eso quiero ser yo, un guardián entre el centeno".

Holden Caulfield (El guardián entre el centeno-J.D.Salinger).

lunes, 16 de diciembre de 2013

Desinformación

Hay una corriente de desinformación que por ahora funciona de maravilla, se han vertido verdaderos ríos de tinta en torno a las funciones y atribuciones de los vigilantes de seguridad, la realidad desde dentro es muy diferente a la película que orquestan y muestran.
Somos un gremio que trabaja al servicio del público como tantos otros; Camareros, personal de limpieza, personal de mantenimiento, etc, etc, etc.
Teniendo en cuenta lo delicado de los servicios que prestamos, en 1995 se aprobó una ley para regularizar nuestras funciones, dicha ley siempre ha estado repleta de polémicas, como todo lo que se hace intentando agradar a masas en eterna confrontación.
Yo empecé a trabajar en este gremio antes del 1995 de modo que nadie me dará nuevas atribuciones, sino que me devolverá aquellas que se me retiraron con aquella dichosa ley.
Hay mucho embuste y mala intención claramente dirigida al público para aumentar la archiconocida aversión que se tiene  hacia mi profesión.
Podríamos empezar por el hecho de que dicha ley sólo se ha observado a medias desde que se aprobó, me explico; tan sólo se han aplicado de modo riguroso y exhaustivo los aspectos que contemplan las obligaciones de los vigilantes de seguridad, pero ¿qué pasa con las obligaciones que tiene la administración?.
Nos han estafado, robado y humillado y las autoridades no han hecho nada. Ahora nos quieren dar el caramelo de devolvernos la autoridad que nos quitaron hace años, los mismos que llevamos solicitándola porque sin ella hacer nuestra labor es poco menos que imposible.
¿Qué pasa con la figura de los porteros? Ganan más que nosotros y no se les exige titulación ninguna, solo fuerza bruta. ¿Qué pasa con las contrataciones a la administración por empresas como Esave? Sabían desde hace años que eran una manada de delincuentes y les dieron los contratos para que se quedaran el botín y ahora el presidente de dicha empresa está en busca y captura.
Resumiendo; nos devuelven antiguas atribuciones porque les viene al pelo para que les ayudemos a reprimir a la ciudadanía, no porque para hacer nuestro trabajo hayamos tenido que frenar a peligrosos delincuentes y agresores con buenas intenciones y palabras bonitas desde que nos quitaron la autoridad.
Que nadie se engañe, nuestras funciones están clarísimas; estamos para dar seguridad a quien la quiera o tenga que pagarla porque sus actividades generen algún tipo de riesgo o peligro.
Nunca podremos entrar en competencia con la policía o la guardia civil, no sólo porque lo prohíbe en su texto la ley de seguridad privada, sino porque los lugares que custodiamos en condiciones normales no requieren su intervención.
Por último recordarles que cuando surge cualquier problema serio, el primero en acudir a ayudaros, será un vigilante puesto que éste ya estará allí en el momento del aprieto.
Todos los años estamos obligados a una serie de actividades para tenernos completamente preparados para cualquier tipo de circunstancias, además en los centros de preparación, la primera lección que le dan a los vigilantes es la de que serán la primera persona en intervenir.


1 comentario:

Carol Torrecilla García dijo...

Qué injusticia, Beni.
Siempre jugando con los vigilantes de seguridad.
La verdad es que lo sé porque lo he vivido contigo y a esto no hay derecho.
Deberían teneros un respeto, a todos los del gremio, que ya está bien de todo esto.
Bastante sufrís ya con tanto mareo de salarios que brilla por su ausencia. Que hacen lo que quieren cada dos años, y eso no es.
Un respeto por esta profesión, por favor, que es bastante dura de por sí.
Me impresiona mucho lo que tenéis que soportar, y me da mucha rabia. Siento mucha impotencia, y no sé qué hacer al respecto.
Un día cojo una pancarta y me manifiesto pacíficamente, que no hay derecho.
Abrazos de oso:
Carol